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Cómo Administrar los Servicios de Salud Reproductiva con una Perspectiva de Género

 
Actualidad Gerencial esta publicación de educación continua destindada al personal gerencial que se hizo acreedora a varios premios presenta discusiones exhaustivas de estrategias gerenciales especificas para mejorar los servicios de salud.

Contenido Examine este tema en mayor profundidad mediante un caso de estudio
El Distrito de Villarino Proyecta Fortalecer Su Perspectiva de Género

Nota de los Editores

El género es uno de los factores más importantes que deben considerarse al diseñar, administrar y prestar servicios de salud reproductiva. Sin embargo, el género puede ser también la categoría más incomprendida en cuanto a las diferencias entre las necesidades de salud del hombre y la mujer y cómo estas diferencias pueden abordarse mejor.

En muchos países, el género influye significativamente en la capacidad de una persona para tener acceso a los servicios de salud. Por ejemplo, las diferencias en las relaciones de poder entre la mujer y el hombre quizá determinen si las mujeres pueden comprar o utilizar un anticonceptivo y, por lo tanto, qué tan vulnerables podrían ser a un embarazo indeseado o a una infección de transmisión sexual. Por otro lado, las actitudes hacia la "masculinidad" pueden provocar que algunos hombres continúen prácticas sexuales que afectan su propia salud y ponen en peligro la salud y la vida de sus familias. El conocimiento de estas condiciones y la adopción de respuestas apropiadas pueden ayudar a las mujeres y los hombres a mejorar su salud y avanzar en la vida, y pueden mejorar la calidad de la vida en sus comunidades.

Los roles de la mujer y el hombre deben guiar la manera en que el personal de una clínica evalúa las necesidades de sus clientes y da atención. En este número de Actualidad Gerencial se muestra cómo el conocimiento de las cuestiones de género puede mejorar el diseño, la administración y la prestación de los servicios de salud, y se ofrece una guía detallada, del proceso de evaluación de la influencia del género en la administración de la organización.

Cómo Desarrollar un Enfoque Sensible al Género para el Mejoramiento de los Servicios de Salud Reproductiva

Nuestra salud es afectada por muchas condiciones, a menudo llamadas los determinantes de la salud. Los determinantes pueden ser biológicos (el sexo, los genes), sociales (el género, la educación, el papel de cada miembro de la familia, el apoyo de la comunidad), económicos (la pobreza), ambientales (la contaminación, el entorno en el lugar de trabajo) y relacionados con el estilo de vida (patrones de alimentación, hábito de fumar, comportamiento sexual). Estos determinantes de la salud pocas veces son aislados, se refuerzan o afectan unos a otros en diversas formas.

Los proveedores de salud, administradores de programas, encargados de crear políticas y donantes son cada vez más conscientes de que el género es un elemento crítico en el diseño, la administración y la aplicación de programas de salud reproductiva y, finalmente, en el éxito y el impacto de estos programas. Los servicios de salud reproductiva que satisfagan las necesidades tanto de los hombres como de las mujeres fomentarán un mayor uso de los servicios y promoverán decisiones sensatas sobre la reproducción.

En muchos países, los roles tradicionales del hombre y la mujer disuaden a las parejas de hablar sobre cuestiones sexuales, e incluso pueden propiciar un comportamiento sexual arriesgado. A fin de cuentas, influyen en una salud reproductiva deficiente, tanto para los hombres como para las mujeres. Por ejemplo, cuando las mujeres juegan roles serviles y los hombres tienen la autoridad para tomar decisiones críticas sin consultar con sus esposas, el diálogo sobre temas como la actividad sexual, la fertilidad y el uso de anticonceptivos es nulo o casi nulo, al mismo tiempo que hay acceso limitado a la información y los servicios de salud, las finanzas, el transporte y otros recursos. Asimismo, cuándo prevalecen las actitudes y expectativas tradicionales acerca de la masculinidad, los hombres pueden verse alentados a tener varias compañeras sexuales y exponerse ellos mismos, y a sus compañeras, a riesgos de enfermedad. Una "perspectiva de género" se concentra en estos patrones destructivos y en las formas de desarrollar relaciones constructivas entre las mujeres y los hombres.

La perspectiva de género: "Mujeres en el desarrollo" y "género y desarrollo". Durante la década de 1970 comenzó a surgir una conciencia sobre el papel del género en el desarrollo social y económico. En esa época, se hacía hincapié en el papel de las mujeres en el desarrollo, centrándose en su exclusión de la planificación del desarrollo socioeconómico y sus beneficios. Entre otros logros, el enfoque de "mujeres en el desarrollo" mejoró las oportunidades de las mujeres para obtener ingresos y amplió su acceso a los servicios de salud reproductiva.

La perspectiva se ha ampliado desde esos primeros días. El enfoque actual de "género y desarrollo" reconoce que los roles, las relaciones, las necesidades y los intereses de los hombres y las mujeres influyen en el desarrollo económico y social y aportan al mismo. El enfoque de "género y desarrollo" intenta igualar las relaciones entre los sexos con el paso del tiempo. En esta perspectiva más amplia, la posición de la mujer en la sociedad (y su oportunidad de tomar parte en el desarrollo económico y beneficiarse del mismo) no puede mejorar sin la participación del hombre en el proceso.

Las estrategias de "género y desarrollo" identifican y abordan las necesidades a corto plazo para mejorar la condición de la mujer y el hombre (tales como el estado de salud o el bienestar material). También identifican y abordan los intereses a largo plazo. La meta final es un desarrollo equitativo y sostenible para ambos sexos, donde compartan el poder de la toma de decisiones.

El género y la salud reproductiva. La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en Cairo en 1994, la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, y los análisis de quinto año de esas conferencias, realizados en 1999 y 2000, respectivamente, resaltaron el género como parte esencial de un desarrollo equitativo y sostenible. Las conferencias exhortaron a los programas de salud reproductiva a examinar las cuestiones de género que subyacen a los problemas de salud, abordar las necesidades de salud de la mujer durante toda la vida, considerar la sexualidad como parte positiva de la vida de la mujer y abordar la responsabilidad de los hombres de respetar los derechos reproductivos de las mujeres.

En este número de Actualidad Gerencial se reflejan esos puntos de vista más amplios sobre el género y la salud reproductiva. Aquí se describe cómo la sensibilidad hacia los temas de género puede mejorar la eficacia de los servicios de salud reproductiva que usted presta. Se identifican los términos y conceptos del enfoque de género y desarrollo y se ofrece ayuda para evaluar la influencia del género en la administración organizacional y en las formas en que usted presta los servicios.

Este número lo guiará por una serie de pasos para diseñar, administrar y aplicar un enfoque sensible al género en la prestación de los servicios de salud reproductiva. Aprenderá cómo realizar un análisis de género de su programa y de la comunidad en general donde trabaja. Utilizará los resultados del análisis para establecer metas con el fin de mejorar las relaciones de género dentro de su programa y prestar servicios pertinentes para las necesidades de los clientes masculinos y femeninos. Elegirá estrategias y actividades para aprovechar factores positivos relacionados con el género que estén presentes en el entorno social y físico y superar los obstáculos relacionados con el género. Como resultado, usted alentará tanto a las mujeres como a los hombres a utilizar sus servicios y aumentará el impacto positivo de sus servicios en la salud de estas personas.

Los Editores Invitados de este número son Alison Ellis, Ann Buxbaum y John Paxman. Alison Ellis es Directora del Equipo de Desarrollo Gerencial del Programa de Administración y Liderazgo de Management Sciences for Health (MSH). Ann Buxbaum es Asociada de Programa Principal del Programa de Población y Salud Reproductiva de MSH. John Paxman es Director Encargado del Programa de Población y Salud Reproductiva de MSH.

Los Editores Invitados expresan su agradecimiento a los numerosos colegas dentro y fuera de MSH que han contribuido con comentarios y sugerencias al borrador de revisión de este número. Reconocen sobre todo las vitales contribuciones de Judith Helzner, Directora de Salud Sexual y Reproductiva de la Región del Hemisferio Occidental de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF/WHR); Barbara Pillsbury, cofundadora y Directora de Programas del Instituto del Pacífico para la Salud de la Mujer; y Estelle E. Quain, Asesora Técnica Principal del Centro de Población, Salud y Nutrición de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Términos y Conceptos de Género

He aquí algunas definiciones clave de los términos y conceptos de género que se utilizan en este número.

Sexo: Las características genéticas, fisiológicas y biológicas que determinan si una persona es hombre o mujer.

Género: Los roles sociales que juegan los hombres y las mujeres debido a la forma en que está organizada su sociedad. El género se expresa en las clases de relaciones entre los sexos que surgen de esos roles y en suposiciones acerca de comportamientos "apropiados". La "mentalidad" de género se aprende y puede cambiar de una generación a otra, de una cultura a otra o de un grupo social, étnico o racial a otro, dentro de la misma cultura. Los roles del género pueden evolucionar a través de cambios educativos, tecnológicos o económicos, o por crisis tales como guerras o hambrunas.

Sexualidad: Sentimientos, deseos, comportamiento, decisiones y valores vinculados a las relaciones entre los sexos.

Sensibilidad, conciencia y perspectiva de género: La comprensión de diferencias determinadas socialmente entre la mujer y el hombre que llevan a inequidades en su respectivo acceso a los recursos y al control de los mismos. La sensibilidad de género incluye la disposición a abordar estas inequidades a través de estrategias y acciones para el desarrollo social y económico.

Necesidades prácticas y estratégicas de género:Las necesidades prácticas de género son inmediatas y a menudo tienen que ver con deficiencias en las condiciones de vida, la atención de la salud y el empleo. El tratamiento de las necesidades prácticas de género ayuda a ambos sexos a cumplir sus roles y responsabilidades. No cambia la posición social de las mujeres ni de los hombres.

Las necesidades estratégicas de género tienen que ver con el logro a largo plazo de un trato igual para ambos sexos. Abarcan la división sexual del trabajo, el poder y el control, e incluyen cuestiones tales como los derechos legales, la violencia doméstica, el acceso a recursos, las diferenciales salariales y el control de la mujer sobre su propio cuerpo. El tratamiento de las necesidades estratégicas de género ayuda a las mujeres a desafiar su posición subordinada frente a los hombres y a reducir la desigualdad entre los sexos.

Equidad de género: La equidad y la justicia para ambos sexos en la distribución de los beneficios y las responsabilidades. Este concepto reconoce la disparidad entre las mujeres y los hombres en cuanto al acceso a recursos y oportunidades y su capacidad de forjar su propio futuro, una disparidad que, tradicionalmente, les ha dado a los hombres mayor proporción de los beneficios y a las mujeres una desproporción de responsabilidades en el hogar. Para lograr la equidad de género, a las mujeres se les debe empoderar para que se unan a los hombres en la toma de decisiones que afectan sus propias vidas y las de sus hijos.

Incorporación de una perspectiva de género: La incorporación de consideraciones de género en el análisis, la formulación y el seguimiento de estrategias y actividades que pueden abordar y ayudar a reducir las inequidades entre las mujeres y los hombres. La incorporación de una perspectiva de género aborda temas de género en todos los aspectos del desarrollo, incluyendo estructuras de toma de decisiones y procesos de planificación como la creación de políticas, la elaboración de presupuestos y la programación.

Por Qué Se Necesita una Perspectiva de Género al Administrar los Servicios de Salud Reproductiva

Los administradores de las clínicas y los programas de salud de las comunidades tal vez se pregunten por qué deben adoptar una perspectiva especial de género al administrar sus servicios para la mujer. ¿Acaso las mujeres no se han beneficiado ya de la revolución reproductiva de los últimos 30 años y de la disponibilidad cada vez mayor de métodos anticonceptivos modernos?

Sí, es verdad que, gracias a los programas de planificación familiar y los servicios de salud reproductiva, las mujeres de todo el mundo pueden realizar nuevas actividades y ampliar sus roles. Estos servicios han ayudado a mejorar la salud de las mujeres y las familias, sobre todo en comunidades rurales y urbanas de bajos ingresos. Asimismo, gracias a muchos tipos de programas de salud y acción social, las vidas de las mujeres han mejorado de maneras importantes y prácticas. En todo el mundo, las mujeres ahora viven más que los hombres. Los índices de mortalidad materna han sido reducidos a la mitad y las tasas de fertilidad en un tercio. La alfabetización femenina también ha mejorado enormemente, del 54% al 74% del índice de alfabetización de los hombres, según la Organización Mundial de la Salud.

Junto con estas mejoras, en muchos países muchas mujeres se mueven de la marginalidad hacia los centros de la vida comunitaria, aportando trabajo, dirigiendo negocios, ganando ingresos en efectivo o produciendo comida, y también encargándose de las diversas necesidades del hogar y la familia.

Las inequidades tienen un impacto. A pesar de estos avances, persisten grandes diferencias entre las mujeres y los hombres. En muchos lugares, la mayoría de las mujeres están todavía marginadas. Su posición económica, social y política casi no ha cambiado, y en algunos lugares se ha deteriorado al empeorar las condiciones económicas. A menudo, los beneficios del desarrollo socioeconómico que reciben las mujeres son muy inferiores a los que reciben los hombres. Las inequidades hacen que las mujeres sean más vulnerables a los riesgos de salud. Es menos probable que ellas reciban los servicios y tratamientos correctos.

Al aumentar las presiones socioeconómicas en todos los países en vías de desarrollo, las mujeres son ahora más importantes que antes para sus familias y comunidades,. Los programas de salud comunitaria están en la mejor posición para prestar servicios que ayuden a cerrar la brecha de género en la salud, como un factor clave para generar beneficios en otras áreas de la vida, tanto para las mujeres como para los hombres.

La equidad en el área de los derechos humanos es también un tema central en las consideraciones de género. En 1948, las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconociendo así que cada ser humano tiene derecho a no sufrir discriminación por motivo de su sexo. Aunque tanto los hombres como las mujeres sufren de violaciones de sus derechos humanos, las mujeres son más vulnerables al abuso, gran parte del cual ocurre en los hogares e incluso llega a ser tolerado por las comunidades.

Un compromiso mundial con la equidad de género. Los acuerdos y planes de acción de las conferencias mundiales descritas en la página 3 instan a todos los gobiernos a que aporten a las soluciones, en parte a través de programas de salud. La mayoría de los donantes ha desarrollado o está desarrollando requisitos de servicios de salud sensibles al género, obligando a los profesionales de la salud a hacer todo lo posible para contribuir a la equidad y los derechos humanos al prestar sus servicios.

Como administrador de un programa de la salud, usted puede apoyar los compromisos de su gobierno, mejorando la sensibilidad de género de sus programas. Usted puede analizar sus servicios para determinar cómo podrían responder mejor a las necesidades de las mujeres y de los hombres. Puede ayudar a su personal a examinar cómo las cuestiones de género afectan su habilidad para trabajar juntos, administrar sus programas y lograr sus metas compartidas. Puede escuchar las preocupaciones de su personal y sus clientes y clientas al considerar modificaciones de los programas para responder a cuestiones relacionadas con el género.

Las áreas en las que una perspectiva de género puede ayudarle a mejorar sus servicios son las siguientes:

  • Mejorar la satisfacción de los clientes, tanto femeninos como masculinos, mediante la manera en que se les recibe y atiende;
  • Mejorar las normas de los proveedores, como la comunicación y las habilidades clínicas;
  • Utilizar información de género pertinente para establecer normas, fijar metas, desarrollar estrategias y organizar y evaluar operaciones;
  • Fortalecer los sistemas gerenciales que apoyan los servicios sensibles al género, como los de recursos humanos, logística y administración de la información;
  • Alentar a los hombres a que desarrollen responsabilidad en el respeto de los derechos reproductivos de las mujeres.

Cómo Adoptar una Perspectiva Sensible al Género

Considerar temas de género es como ponerse anteojos nuevos. Uno ve la misma realidad, pero de manera diferente. Analizar la organización y la prestación de sus servicios de salud desde una perspectiva de género es como verlos a través de una lente especial que resalta los aspectos relativos al género.

Uno asume una actitud enfocada al pensar en el trabajo, en cómo lo hace y en los diferentes efectos que tiene en sus clientes, tanto hombres como mujeres. Uno ve cómo el enfoque de género afectan a los proveedores, los administradores y las operaciones de organizaciones y programas, y también al comportamiento reproductivo, las actitudes y las prácticas en su comunidad de clientes. (Véase "Conceptos de Género en Acción".)

Los enfoques de género en los servicios de salud reproductiva abarcan un espectro continuo, desde el fortalecimiento de los papeles y las relaciones de género actuales hasta las acciones encaminadas a cambiarlos. (Los siguientes conceptos se han adaptado de G. R. Gupta.)

Un Espectro de Enfoques

  • Los enfoques con prejuicios de género tienden a utilizar y perpetuar los estereotipos de hombres y mujeres, tales como la presentación de una imagen machista de la sexualidad masculina y el tratamiento de las mujeres como víctimas impotentes. Un ejemplo es la comercialización de los condones con una imagen de virilidad.
  • Los enfoques neutrales al género no dañan las relaciones de género, pero tampoco responden a las necesidades de género ni a los intereses de los individuos. Ejemplos de estos enfoques son ofrecer mensajes educativos genéricos que no están dirigidos ni a las mujeres ni a los hombres, o hacer caso omiso de la posible preferencia de las mujeres en cuanto a consejeros y proveedores femeninos.
  • Los enfoques sensibles al género reconocen y responden a las diferentes necesidades y limitaciones de los individuos según su género y sexualidad, por ejemplo, aconsejar a las mujeres que negocien el uso de condones o abordar la renuencia de algunos hombres a utilizar condones.

Al aumentar el enfoque en los servicios sensibles al género, su programa responde a las necesidades prácticas de género de los clientes, tanto hombres como mujeres. Eso también puede contribuir indirectamente a satisfacer las necesidades estratégicas de género. Sin embargo, usted puede decidir ir más allá y satisfacer las necesidades estratégicas de género directamente; es decir, moverse hacia la equidad de género comenzando a modificar las relaciones y el poder de género en su comunidad. Otros dos enfoques pueden ayudar a un programa a llevar a cabo esta tarea a largo plazo:

Enfoques Transformativos

  • Los enfoques transformativos van más allá de la sensibilidad de género, de hecho cambiando las relaciones de género en la sociedad. Tales enfoques implican trabajar a largo plazo con hombres y mujeres jóvenes o con adolescentes de ambos sexos para redefinir las normas de género y alentar una sexualidad saludable. Otros programas procuran influir en el desarrollo de actitudes y comportamientos constructivos en los hombres y mujeres jóvenes, a través de las escuelas o de actividades educativas basadas en comunidad. La iniciativa, "Men as Partners (MAP)" ["Los Hombres como Socios"] es un ejemplo. Dirigida por AVSC International, la iniciativa MAP examina el impacto del género y la sexualidad en la salud y las relaciones sexuales entre el hombre y la mujer. MAP utiliza variadas intervenciones educativas para aumentar la participación de los hombres con las mujeres en la toma de decisiones sensatas acerca de la salud reproductiva y en la reducción de la violencia de los hombres hacia las mujeres.
  • Los enfoques de empoderamiento de las mujeres procuran equilibrar la ecuación de género, dándoles a las mujeres acceso a información, conocimientos, servicios y tecnología; alentando su participación en la toma de decisiones; y creando una identidad de grupo que llega a ser una fuente de poder. Estos enfoques reconocen que esas intervenciones dirigidas hacen falta en muchos entornos para liberar a las mujeres de una larga tradición de normas sociales restrictivas. Por ejemplo, a través de algunos programas de salud reproductiva, las trabajadoras comunitarias han mejorado su posición y prestigio en sus familias y comunidades y han abierto oportunidades de empleo o de acceso a programas de microfinanzas.

Una comprensión de los elementos de todos estos enfoques le ayudarán a usted y a su personal a establecer metas realistas para el trabajo actual de su organización. También contribuye a la equidad de género a largo plazo entre las personas a quienes usted presta servicio.

La perspectiva de género comienza con el reconocimiento de que la gama de servicios que uno ofrece siempre afectará de manera diferente a los hombres y a las mujeres. Le permite a uno ver que las relaciones entre las mujeres y los hombres pueden variar, dependiendo del contexto. Sus clientes y el personal no son sólo representantes del sexo masculino o femenino, sino también parte de sus familias y comunidades, con diversas opciones, calidades de vida, experiencias, actitudes y percepciones.

Una perspectiva de género toma en cuenta los roles, las relaciones y las necesidades sociales y económicas de género, el acceso a recursos y otras limitaciones y oportunidades impuestas por la sociedad o la cultura, la edad, la religión o el origen étnico, tanto en los hombres como en las mujeres.

Al abordar los complejos temas de género, algunas personas en su programa podrán sentirse amenazadas y oponerse al cambio. Las actitudes y acciones varían de una persona a otra, de una organización a otra y de un país a otro. Al abordar los desequilibrios sociales y económicos entre los sexos, usted podrá encontrar que algunas personas se oponen porque temen a la pérdida de poder o a un cambio en el status quo. Usted tendrá que ayudarles a recordar que la meta al abordar temas de género no es sustituir los intereses de un grupo por los de otro, sino que se trata de iniciar una discusión y trabajar con miras a una visión nueva y compartida de la cual todos pueden beneficiarse.

Cómo Enfocarse en los Programas de Salud Reproductiva

La salud reproductiva es un buen punto de partida para abordar los temas de género. Existe una sinergia entre la salud reproductiva y los temas de participación, empoderamiento, equidad y los derechos humanos de la mujer y del hombre. Los derechos humanos y la dignidad incluyen la verdadera esencia de los programas de salud reproductiva: los derechos de establecer una familia, de decidir libre y responsablemente cuántos hijos tener y a qué intervalos, y tener acceso a información, educación y atención de la salud.

La inequidad de género afecta profundamente esos derechos cuando limita el uso y la elección de anticonceptivos. A menudo, los roles tradicionales de género niegan a las mujeres el control sobre sus propias decisiones sexuales y crean presiones que obligan a algunos hombres a adoptar comportamientos sexuales arriesgados. Esta forma de injusticia tiene consecuencias graves para la salud, debido al mayor riesgo de embarazos indeseados e infecciones de transmisión sexual (ITS), sobre todo el VIH/SIDA.

La inequidad de género tiene también un impacto en la morbilidad y la mortalidad maternas. El valor que se le da a la vida de una mujer en algunas sociedades determina si hay o no recursos financieros para la atención prenatal o los servicios obstétricos de emergencia.

La experiencia y las investigaciones han demostrado que la atención a los temas de género puede aumentar el impacto de los programas de salud reproductiva. Las realidades locales de comportamiento reproductivo, la estructura familiar y las relaciones de género deben ser reconocidas y abordadas, puesto que pueden minar la eficacia y sostenibilidad de un programa. Por ejemplo, los temas de inequidad de género pueden ser en parte la razón por la cual las políticas y programas pueden ser más eficaces en algunos países que en otros, ayudando a las mujeres y a los hombres a lograr una elección reproductiva completa.

Mediante la promoción de una comprensión de los vínculos entre los roles de género y la salud, los programas de salud y los proveedores de servicios pueden ayudar a los clientes de ambos sexos a tomar acciones apropiadas. Los servicios de salud reproductiva que no abordan los prejuicios y obstáculos de género pierden oportunidades valiosas de reducir la inequidad, contribuir a las relaciones positivas entre las mujeres y los hombres y lograr objetivos de servicio. Aunque muchos administradores y proveedores conocen estas verdades, no siempre saben cómo organizar y ofrecer servicios que reflejen una perspectiva de género.

Cómo Abordar Temas de Género en los Servicios de Salud Reproductiva

Los servicios de salud reproductiva sensibles al género requieren una mentalidad basada en una comprensión completa y realista de las relaciones entre los hombres y las mujeres dentro de los entornos sociales y económicos de las vidas cotidianas de las mujeres y los hombres. Los programas y proveedores de salud pueden utilizar esta mentalidad para abordar dos elementos clave del servicio: el acceso y la calidad.

El acceso abarca todos los factores que permiten o impiden que los clientes masculinos y femeninos utilicen los servicios de salud: el acceso físico, tal como un transporte adecuado, al igual que factores sociales, culturales y económicos. El género puede limitar el acceso a los servicios de salud a través de:

  • Costos financieros—Las familias pueden estar menos dispuestas a invertir en la atención de la salud de las mujeres de la familia que en la de los hombres;

  • Costos de oportunidad—Las mujeres o los hombres pueden tener responsabilidades que impiden que busquen servicios cuando los centros de salud son distantes, el transporte es difícil o los horarios de la clínica son inconvenientes;

  • Limitaciones socioculturales—A las mujeres quizá se les prohiba que viajen solas o que sean tratadas por proveedores masculinos, o los hombres tal vez no se sientan a gusto si son tratados en centros de salud en donde la mayoría de los clientes son mujeres y niños.

La calidad de los servicios de salud reproductiva abarca las opciones de métodos, la información para clientes, la competencia técnica de los proveedores, la interacción entre los proveedores y los clientes y los mecanismos para alentar el uso constante y apropiado de los servicios de salud. Sin embargo, los servicios sensibles al género van más allá de esos componentes extensamente aceptados de la calidad de la atención, para abordar las diferentes maneras en que las mujeres y los hombres viven los problemas de salud y las enfermedades.

Un proveedor sensible al género trata de entender todos los motivos por los cuales un cliente busca los servicios, teniendo presente su historial médico, el trabajo, el entorno social y cultural, la vida cotidiana, la sexualidad y los sentimientos personales. En particular, el proveedor puede aportar al sentido de autodeterminación de toda mujer, a su capacidad para tomar control de su cuerpo, a su dignidad y al ejercicio de sus derechos. Al atender a los hombres, el proveedor puede ayudar a contrarrestar la mentalidad destructiva del machismo con información clara sobre las consecuencias de ciertos comportamientos sexuales.

Un enfoque sensible al género capacita a los proveedores en cuestiones pertinentes a las relaciones entre los hombres y las mujeres, como la violencia doméstica, el abuso sexual, la negociación de la actividad sexual y el uso de anticonceptivos.

Cómo Incorporar un Enfoque Sensible al Género

La mayoría de las organizaciones que tratan de incorporar una perspectiva de género en sus programas de salud reproductiva no generan un componente o actividad por separado del programa. En vez de eso, incorporan una perspectiva de género en todos los servicios, desarrollando:

  • conciencia y comprensión de cuestiones y conceptos de género entre todo el personal;

  • el compromiso de los directivos de abordar los temas de género;

  • la habilidad de los directores para adaptar sistemas y procedimientos que den cabida a una perspectiva de género;

  • conocimientos y aptitudes para diseñar, aplicar y evaluar programas, servicios y actividades sensibles al género

Las siguientes secciones de este número de Actualidad Gerencial describen actividades encaminadas a ayudarle a usted y a su personal a desarrollar un programa sensible al género.

Cuando emprenda estas actividades, debe recordar la diferencia entre las necesidades prácticas y estratégicas de género (tal y como se definen en "Términos y Conceptos de Género", página 4). Es posible que su programa no pueda abordar todos los obstáculos relacionados con el género que sus clientes deben superar para realizar sus metas de salud reproductiva y lograr la equidad de género en su diario vivir. Sin embargo, usted puede aportar significativamente a darle ímpetu a un cambio positivo a largo plazo, satisfaciendo algunas de sus necesidades de género prácticas y a corto plazo. Además, su trabajo puede empezar aumentar entre las parejas la honestidad y el respeto en conversaciones.

Cómo Incorporar Iniciativas Sensibles al Género

Hay cinco pasos que su programa puede emprender para prepararse para la incorporación exitosa de una perspectiva de género:

Paso 1. Introduzca la necesidad de sensibilidad al género y los conceptos de género en cada nivel del programa.

Paso 2. Lleve a cabo un análisis de género en su entorno de trabajo.

Paso 3. Evalúe el estado de preparación del programa para la incorporación de una perspectiva de género.

Paso 4. Determine los resultados relacionados con el género que desea obtener: las metas y los objetivos a corto y largo plazo.

Paso 5. Identifique las estrategias y actividades que le ayudarán a alcanzar esas metas y objetivos.

Después de que hayan completado estos pasos, usted y su personal estarán listos para prestar servicios sensibles al género que beneficiarán a todos sus clientes, tanto mujeres como hombres.

Paso 1. Introduzca la necesidad de sensibilidad al género y los conceptos de género

Usted puede utilizar este número de Actualidad Gerencial para discutir y elevar la conciencia acerca de las cuestiones de género en su programa, con el fin de orientarse usted mismo y a sus colegas con respecto a los conceptos de género y discutir la manera en que el género influye en la prestación de los servicios. El diálogo debe incluir a los administradores de más alto nivel del programa, puesto que es importante contar con líderes comprometidos al hacer cambios organizacionales. Luego, el diálogo debe incluir también a todo el personal, así como también a otras partes interesadas, como miembros de la junta directiva, líderes de la comunidad, representantes de otras agencias u organizaciones con las que usted trabaja.

Cuando las actitudes predominantes comienzan a cambiar y la receptividad aumenta en todo el programa, una capacitación formal en temas de género puede educar aun más a los gerentes y proveedores acerca del impacto de las cuestiones de género en la salud. Los talleres de capacitación sobre el género pueden presentar conceptos de género y alentar a los participantes a explorar sus experiencias, actitudes y estereotipos relativos al género. Los talleres pueden proporcionar a los miembros del personal habilidades para abordar los temas de género. La capacitación de género puede ofrecerse a través de una universidad local, una unidad de género del ministerio de salud o ministerio de asuntos de la mujer, o agencias internacionales de asistencia técnica.

La capacitación puede ofrecerse gratuitamente o puede ser patrocinada por agencias de donantes internacionales, tales como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, las agencias internacionales para el desarrollo de Canadá y Suecia, el Banco Mundial u organizaciones internacionales tales como la Federación Internacional de Paternidad Planificada (IPPF) y el Centro de Actividades de Desarrollo y Población (CEDPA). Todas estas organizaciones se han comprometido a abordar las inequidades de género en los programas de desarrollo que apoyan.

Paso 2. Lleve a cabo un análisis de género

El análisis de género es un método para reunir sistemáticamente datos acerca del entorno general en el que opera su programa. Le ayuda a examinar detenidamente los factores financieros, económicos, socioculturales, políticos y legales que afectan los roles de las mujeres y los hombres y el equilibrio de poder en sus relaciones. Saca a relucir sus diferentes necesidades, limitaciones y oportunidades y el impacto de tales diferencias en sus vidas. Además, le permite a usted examinar las suposiciones infundadas y descubrir vacíos de información.

En el contexto de la salud reproductiva, el análisis de género puede revelar cómo las normas de género afectan los servicios de salud reproductiva y cómo esas normas determinan la exposición diferencial al riesgo, el acceso a los servicios y sus beneficios, la información y los recursos. El análisis de género proporciona una base sólida para planificar programas sensibles al género.

El análisis de género se basa en preguntas sobre cómo el género afecta los aspectos clave de la vida y el trabajo. Estas preguntas corresponden a cuatro áreas generales: los roles y las actividades de género, el acceso a los recursos y el control de los mismos, los patrones sociales y culturales y los factores legales y políticos que deben considerarse. Las preguntas presentadas a continuación son ejemplos de lo que usted podría preguntar en cada área. Cuando usted y sus colegas realicen el análisis, es probable que piensen en otras preguntas que reflejen el entorno específico en el que trabajan.

  • Roles y actividades de género. ¿Cómo se distribuye la carga de trabajo? ¿Quién hace qué en los hogares locales y en la comunidad en general? ¿De qué tareas hogareñas y externas se ocupan las mujeres y los hombres en el transcurso del día? ¿En distintas temporadas del año? ¿Quién hace el trabajo remunerado? ¿Quién realiza las tareas no remuneradas?

  • Acceso a los recursos y control de los mismos. ¿Quién puede utilizar los recursos disponibles de una familia, como el tiempo, los ingresos disponibles, la comida, los bienes de la familia, la tierra, etc.? ¿Quién puede utilizar los recursos disponibles en la comunidad? ¿Quién define y toma decisiones acerca del uso de esos recursos en el hogar y la comunidad en general?

  • Patrones sociales y culturales. ¿Qué comportamientos femeninos se valoran en su comunidad y en el ámbito nacional? ¿Qué comportamientos masculinos se valoran? ¿Qué prácticas tradicionales reflejan estos valores? ¿Qué cambios sociales y culturales suceden en el ámbito local o nacional?

  • Factores legales y políticos. ¿Existe en su país un marco legal y político para la igualdad de las mujeres? ¿Cuáles son los derechos de las mujeres con respecto a la herencia, la propiedad de bienes, el trabajo, el acceso a la educación y el derecho a no sufrir violencia ni abuso? ¿Qué tratados de derechos humanos ha firmado su gobierno? ¿Qué iniciativas nacionales o locales de derechos humanos para la equidad de género son seguidas por su gobierno o por grupos locales de mujeres? ¿Cómo aprenden las mujeres y los hombres acerca de estos derechos?

Usted puede considerar cada conjunto de preguntas en el contexto del uso de los servicios de salud reproductiva que usted brinda. Por ejemplo, las cargas de trabajo y los ingresos de los hombres y las mujeres pueden tener un impacto fuerte en el hecho de que busquen o no los servicios y en qué tan a menudo los buscan. Sus roles en la sociedad pueden determinar también en que la medida toman parte en actividades como unirse a comités de salud comunitarios, abogar por la salud reproductiva o servir como agentes remunerados o voluntarios en la comunidad. El acceso a los recursos y el control de éstos influirán también en las decisiones que tomen las parejas acerca del uso de la anticoncepción, la atención prenatal y los partos asistidos. Los patrones sociales y culturales pueden hacer que ciertos grupos sean renuentes a buscar atención de la salud reproductiva. Por ejemplo, las mujeres solteras sexualmente activas y los adolescentes de ambos sexos pueden temer repercusiones si solicitan servicios de planificación familiar.

Las restricciones legales y políticas pueden impedir que las mujeres tomen decisiones de fertilidad por su cuenta, o es posible que las mujeres y los hombres desconozcan los derechos legales y políticos que podrían apoyar el derecho de las mujeres a tomar tales decisiones. Quizás sería conveniente que su programa busque la manera de informar a las mujeres y los hombres acerca de sus derechos humanos, y la presencia de iniciativas de derechos humanos locales o nacionales puede permitir que usted forme alianzas fuertes para la salud reproductiva sensible al género.

Un análisis de género, basado en las anteriores preguntas, puede convertirse en un esfuerzo complicado y consumir mucho tiempo. Para evitar que esto suceda, puede hacer un análisis con una evaluación rápida. Usted puede reunir la información que necesita logrando la participación de colegas, de personas encargadas de tomar decisiones y de la comunidad en entrevistas individuales o grupales, o en grupos focales, para discutir las preguntas fundamentales. El desafío es desarrollar una representación característica de cómo funcionan las relaciones de género en su entorno.

A medida que reúne y discute información durante el análisis de género, usted puede presentar los resultados en forma de matriz, como se ilustra en la "Hoja de Resumen" de la próxima página. La matriz lo alienta a aplicar sus resultados generales a la salud reproductiva, reconociendo a la vez los obstáculos en los niveles individual, familiar y comunitario o nacional. Después, debe pensar en factores de todos los niveles que pueda aprovechar para superar algunos de los obstáculos. La información que usted reúna y registre en la matriz le ayudará a identificar las metas, estrategias y actividades prioritarias de la organización que usted puede aplicar.

Las restricciones interactúan y se refuerzan unas a otras. El "nivel individual" se refiere a restricciones que existen debido a la combinación de habilidades, experiencia, conocimientos y confianza de la mujer o el hombre. "Familiar" se refiere a los vínculos sociales dentro de una familia.

A menudo, los vínculos se consideran únicamente con relación a los esposos y esposas. Sin embargo, en muchas sociedades, la unidad familiar es más amplia e incluye hijos, hijas, padres y otros parientes que pueden limitar el conjunto de decisiones que encaran los hombres y (normalmente) las mujeres. Es igual de importante reconocer las limitaciones que la sociedad en general impone, en lo que se refiere a normas de comportamiento, derechos legales y percepciones del valor de lo que hacen las mujeres y los hombres.

Hoja de Resumen para el Análisis de Género en la Salud Reproductiva (SR)

Las Influencias Relacionadas con el Género en la Toma de Decisiones de SR Obstáculos a la SR Relacionados con el Género Factores Que Pueden Ayudar a Superar los Obstáculos a la SR
  Individuales (basados en las habilidades, experiencia, conocimientos y confianza de un hombre o una mujer) Familiares (esposo, esposa, hijos y demás parientes) De la Comunidad o del País en General(valores, normas de comportamiento, derechos legales, poder político) Individuales, Familiares, de la Comunidad o del País en General
Roles y Actividades Económicos Mujeres:
 
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Acceso a Recursos y Control de Recursos Mujeres:
 
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Patrones Sociales y Culturales Mujeres:
 
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Factores Legales y Políticos Mujeres:
 
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Paso 3. Evalúe el estado de preparación del programa para la incorporación de una perspectiva de género

El estado de preparación de su programa para adoptar o reforzar un enfoque sensible al género depende en gran medida de los líderes, la misión y la estructura del mismo, y también de los sistemas de administración que apoyan la prestación de los servicios. Al igual que en el análisis de género del Paso 2, unas cuantas preguntas claves le ayudarán a realizar esta evaluación. Una vez más, éstas son preguntas ilustrativas; tal vez quiera agregar o cambiar las preguntas para reflejar la cultura, la estructura y los sistemas de su organización.

    Los Líderes y la Cultura de la Organización

  • ¿Son los o las líderes de su programa conscientes de los temas de género?
  • ¿Los y las líderes están comprometidos con los cambios en la organización y la prestación de servicios de salud reproductiva y con abordar las necesidades y los intereses de género entre la población a la que ustedes prestan servicio?
  • ¿Comparte el resto de la organización este compromiso con los cambios relacionados con el género?

No es esencial que los líderes de su programa sean mujeres para que los servicios sean sensibles al género. Los líderes, tanto hombres como mujeres, que están empeñados en incorporar una perspectiva de género pueden escuchar y responder a las inquietudes del personal, motivarlos a que se comprometan con el cambio, alentar el aprendizaje y la comunicación abierta y gestionar el proceso del cambio.

    Misión y Estructura del Programa

  • ¿La declaración de misión del programa afirma un compromiso tanto con las mujeres como con los hombres en las comunidades a las que ustedes prestan servicios?
  • ¿Se reparten equitativamente entre las mujeres y los hombres los roles de dirección y toma de decisiones en su programa?

La misión es una declaración de los propósitos de su programa. Establece una identidad que distingue su trabajo del de otros grupos. La incorporación de una perspectiva de género puede estar implícita en la declaración de misión, pero si usted espera resaltar la importancia del género para el personal, la junta directiva, los clientes, los donantes y demás partes interesadas, tal vez quiera expresar este compromiso de manera clara y directa.

Para que la misión cobre vida, su estructura organizacional debe reflejar el mismo compromiso con la incorporación de la sensibilidad al género. Aunque el número de mujeres tiende ser mayor que el de hombres entre los proveedores de servicios en el sistema de atención de la salud formal, a menudo las mujeres están subrepresentadas en los niveles de política, dirección y toma de decisiones. Si los hombres predominan en esos niveles de su programa, los grupos de discusión de mujeres (o grupos mixtos bien facilitados) y las entrevistas individuales enfocadas pueden darles a las mujeres una voz en cuestiones importantes.

Una pregunta usual es si una organización necesita una unidad o un miembro del personal especialmente dedicado a los temas de género. Es posible que esto no sea práctico en el nivel local, debido a las exigencias del trabajo y los recursos limitados. En cualquier caso, el objetivo es que todo el personal sea sensible al género. Si una sola persona o una unidad pequeña asume esta responsabilidad, es posible que no sea compartida o interiorizada por todos.

    Administración de Recursos Humanos

  • ¿Proporcionan las políticas y normas de administración de recursos humanos igualdad de oportunidades a los empleados masculinos y femeninos en cuanto a reclutamiento, remuneración, desarrollo profesional, mejoramiento y ascensos?
  • ¿Ha sido capacitado en cuestiones de género el personal de todos los niveles? ¿Son los y las supervisores sensibles a cuestiones de género?
  • ¿Se ha establecido un equilibrio apropiado entre los agentes comunitarios y el personal de la clínica para que los clientes, tanto masculinos como femeninos, puedan tener acceso a los servicios y beneficiarse de sus actividades?

La administración de recursos humanos es un terreno de prueba importante para la sensibilidad de género con respecto a la misión y la estructura de su programa. Podrá parecer obvio que todos los empleados deben tener las mismas opciones de recursos humanos, pero las políticas, sistemas y normas neutrales o con prejuicios de género pueden operar de maneras sutiles para socavar las oportunidades. Es útil analizar la experiencia real, al igual que las normas escritas, para asegurar que las normas se apliquen equitativamente.

Como se explicó anteriormente, la capacitación del personal en cuestiones de género ayudará a desarrollar un entendimiento común entre el personal de todos los niveles y alertar a todo el personal en cuanto a cuestiones de género relacionadas con la estructura y los sistemas de la organización. Para mantener los beneficios de la capacitación, es de importancia crítica contar con supervisores que brinden apoyo mientras los proveedores aprenden a utilizar nuevas habilidades clínicas o de comunicación y a resolver problemas. Los supervisores sensibles al género premiarán al personal por ser sensible a las preocupaciones de los clientes, a los aspectos sociales y culturales de las decisiones de fertilidad y comportamiento sexual, y a los requisitos de privacidad.

La aceptabilidad del personal de servicio masculino o femenino varía de una cultura a otra. En algunas culturas, un hombre no puede hacerle un examen clínico a una mujer. Esto puede constituir una barrera significativa para que algunas mujeres obtengan acceso a los servicios. En otras culturas, las normas sociales son menos rigurosas.

Las investigaciones sobre la aceptabilidad y la eficacia de los proveedores femeninos y masculinos, sean clínicos, consejeros, o agentes comunitarios, han demostrado que, en muchos entornos, el sexo del proveedor no importa. La necesidad esencial es que el proveedor comunique información claramente, trate a los clientes con dignidad y respeto y demuestre una comprensión de las necesidades, los intereses y las limitaciones a la obtención y utilización de los servicios de la salud reproductiva, sea el cliente hombre o mujer.

    Administración de las Operaciones y la Logística

  • ¿Son accesibles el lugar y el horario de sus servicios tanto para los hombres como para las mujeres?
  • ¿Hay un sistema confiable de distribución para asegurar que siempre haya suministros disponibles para atender las necesidades tanto de los hombres como de las mujeres?

Para los servicios sensibles al género, es posible que sea necesario extender el horario de la clínica para atender a adolescentes y a hombres y mujeres que trabajan, u ofrecer servicios de visitas a la comunidad enviando trabajadores a lugares donde los hombres y las mujeres tienden a congregarse. Si su programa trata de lograr que los servicios sean más accesibles para ciertos grupos de personas, usted tendrá que asegurar que el sistema de logística e inventarios funcione de manera eficiente, para que siempre haya personal bien capacitado y competente, anticonceptivos y otros suministros para la gama de servicios que usted ofrece.

    Financiamiento y Administración Financiera

  • ¿Son los niveles de fondos adecuados para incorporar una perspectiva de género en su programa?
  • ¿Se han ajustado los precios para evitar las barreras financieras al acceso y el uso por parte de los clientes femeninos y masculinos, incluidos los adolescentes?

Estas preguntas son difíciles de abordar en esta época de reducciones en los recursos gubernamentales y de donantes para la salud pública. Sin embargo, es posible que se dé cuenta que no es necesario mucho dinero para crear un programa sensible al género. La primera tarea para su programa es conocer las necesidades, los intereses y las barreras a los servicios que existen entre sus clientes, y luego reorientar las maneras en que se organizan y prestan los servicios.

La mayoría de las organizaciones de salud reproductiva están bajo la presión de encontrar sus propios medios de sustento financiero, y cobrar por los servicios es una alternativa obvia, aunque una con posibles consecuencias para el acceso de mujeres y hombres desfavorecidos. Si es necesario que cobre por los servicios, puede instituir una escala móvil o subsidiar los servicios de salud reproductiva con ingresos obtenidos a través de otros servicios de salud. Otra alternativa podría ser remitir a clientes a otros centros que proporcionan servicios gratuitos o a un costo más bajo.

    Recopilación y Uso de Información

  • ¿Permite su sistema de información gerencial desagregar datos, para recopilar datos por separado sobre los servicios que se prestan a las mujeres y los hombres?
  • ¿Está capacitado el personal para interpretar y utilizar los datos de género desagregados para la planificación y otros fines administrativos?

Usted necesitará conjuntos de datos separados de los clientes femeninos y masculinos, a fin de examinar su avance en la incorporación de una perspectiva de género y su impacto. Usted puede reunir los datos sobre servicios prestados a mujeres y hombres mientras compila información de sus registros para informes de servicio regulares que elabora cada mes o trimestre. Si sus requisitos actuales de presentación de informes no incluyen el desglose por sexo, es probable que pueda obtener información sobre el sexo y la edad de cada cliente acudiendo a los expedientes o registros clínicos.

La identificación de indicadores sensibles al género es de suma importancia para la medición de los cambios relacionados con el género en sus actividades. La selección de indicadores dependerá de las metas de su programa y de los grupos que usted trata de alcanzar. A continuación se presentan algunos ejemplos de indicadores que puede utilizar:

  • conocimiento comprobado de la planificación familiar y la salud reproductiva entre los beneficiarios previstos del programa (por ejemplo, hombres, mujeres recién casadas, adolescentes, etc.);
  • la proporción de hombres y mujeres entre los clientes atendidos por la clínica;
  • cambios comprobados en el contenido de consejería, el estilo y las actitudes al tratar con mujeres y hombres;
  • identificación por parte de los proveedores de los clientes y las clientas con riesgo de violencia o enfermedades de transmisión sexual y consejería apropiada en estos casos;
  • cambios comprobados en las actitudes de la comunidad hacia la salud reproductiva;
  • aumentos informados en la discusión de temas de salud reproductiva entre esposas y esposos;
  • cantidades y tipos de productos básicos utilizados;
  • horario de la clínica y tiempos de espera de los clientes.

Paso 4. Determine los resultados relacionados con el género que desea obtener

Ahora puede utilizar el análisis de género y la evaluación del estado de preparación de la organización para considerar los resultados que usted espera lograr a través de sus esfuerzos en la incorporación de una perspectiva de género. Estos resultados pretendidos (es decir, sus metas y objetivos) le guiarán al ajustar o rediseñar el programa y los servicios para incorporar una perspectiva de género. Esto asegurará que se consideren minuciosamente los roles, las necesidades y la participación de las mujeres y los hombres al planificar y aplicar las actividades del programa.

Si usted espera alcanzar estas metas y objetivos, éstos deben ser coherentes con las metas organizacionales en general, agregando un componente de género al compromiso actual del programa. Las metas relacionadas con el género podrían abordar mejoras en la posición de salud reproductiva, tanto de las mujeres como de los hombres, en la población a la cual usted presta servicio. A partir de un análisis de las diferencias entre los hombres y las mujeres en el uso de los servicios, podrían especificarse subpoblaciones a las que es necesario alcanzar, además de aquéllas a las que ustedes ya prestan servicio, tales como hombres y mujeres adolescentes, hombres con riesgo de ITS o mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica.

Como con toda meta, las metas de género deben ser prácticas y factibles. El logro de metas a corto plazo motivará al personal para que continúe o aumente sus esfuerzos por incorporar una perspectiva de género en su trabajo y preparar el terreno para el logro de metas a largo plazo. Estas metas a largo plazo pueden ser más amplias, pero realistas y suficientemente ambiciosas para alentar cambios positivos en las relaciones entre las mujeres y los hombres.

La selección de metas y objetivos que sean tanto realistas como estimulantes requerirá una discusión seria en todo el programa, debido a sus implicaciones importantes para el trabajo de todos. Estas metas llevarán una perspectiva de género a las decisiones acerca de los grupos a los cuales ustedes prestarán servicio, con base en información confiable en cuanto a características demográficas, socioeconómicas y de salud de las mujeres y los hombres en su comunidad.

Para establecer metas y objetivos es importante considerar las ventajas de ofrecer servicios sensibles al género a sus clientes y las cargas sociales y financieras que esos servicios podrían imponer a las mujeres y los hombres a quienes prestan servicio. A veces, una meta que beneficia a un grupo tiene resultados negativos en otro. Aun si usted está seguro de que sus metas relacionadas con el género beneficiarán a toda la comunidad, algunos grupos podrán percibir que pierden algunas ventajas a medida que otro grupo las obtiene, y será importante que todos los interesados entiendan los motivos subyacentes de estas metas nuevas. Quizá sea conveniente que consulte con organizaciones locales y con líderes de la comunidad de ambos sexos al incorporar el concepto de género en sus metas.

Si usted vuelve a examinar "Conceptos de Género en Acción", en la página XX, podrá determinar si sus metas corresponden a los enfoques que le gustaría seguir. Es probable que las metas a corto plazo satisfagan necesidades prácticas de género a través de enfoques sensibles al género, mientras que podría seleccionar algunas metas a largo plazo que incorporan enfoques transformativos o de empoderamiento.

Paso 5. Identifique las estrategias, actividades e indicadores del éxito

La selección de las estrategias más apropiadas depende de los resultados de su análisis de género, sus recursos y el grado de compromiso de su personal, es decir, del alcance de toda su disposición, interés, capacidad y habilidad. Es probable que las estrategias para satisfacer metas relacionadas con el género y abordar obstáculos queden dentro de cuatro categorías generales, para satisfacer diferentes fines:

  • estrategias para aumentar la conciencia de las mujeres y su desarrollo de habilidades conexas, tales como proporcionar materiales educativos para las mujeres analfabetas;
  • estrategias para influir en las actitudes y el comportamiento de los hombres hacia las mujeres en el hogar y en la comunidad local, así como el uso de servicios de salud reproductiva, por ejemplo, iniciar esfuerzos para comunicarse con los hombres, brindarles servicios e información y alentarlos a adoptar métodos anticonceptivos o a que apoyen a sus compañeras para que los adopten;
  • estrategias para reforzar la sensibilidad de género en sus servicios para ampliar el acceso y mejorar la calidad, tales como promover la participación de hombres y mujeres del personal en el diseño, la aplicación y la evaluación de servicios y el desarrollo de conocimientos entre el personal sobre cómo aconsejar a clientes del sexo opuesto;
  • estrategias para cambiar las normas sociales y los marcos legales de referencia que afectan la posición y los derechos de la mujer, tales como la formación de alianzas con otras organizaciones para abogar por el cambio en la posición y los derechos de la mujer; apoyar iniciativas basadas en la comunidad que alienten a los hombres y las mujeres a discutir los cambios en las normas sociales y los roles de género.

Algunas estrategias pueden satisfacer varias de las cuatro categorías previamente mencionadas:

  • Promover la participación tanto de las mujeres como de los hombres de la comunidad en cada etapa del desarrollo y en la aplicación del proyecto;
  • Mejorar el conocimiento de sus clientes acerca de la anticoncepción y reducir los temores o los equívocos sobre los métodos anticonceptivos;
  • Establecer programas u ofrecer servicios para hombres y mujeres adolescentes, tanto dentro como fuera de la escuela, para ayudarlos a que tomen las mejores decisiones en la vida y se protejan contra embarazos indeseados e ITS.

Tal como sucede con cualquier proceso de planificación, la siguiente etapa de la planificación para la incorporación de una perspectiva de género es identificar las actividades necesarias para llevar a cabo las estrategias y alcanzar las metas y los objetivos. El desafío consiste en introducir actividades que hagan que los conceptos de género cobren vida y abordar algunos de los obstáculos sin agotar la energía del personal o los recursos de su programa. Si el personal y otros interesados han participado en todo el proceso de planificación, estas actividades serán la siguiente etapa lógica de una secuencia de planificación de la que pueden sentirse responsables y con la cual se comprometerán.

El último elemento del plan será determinar los indicadores de éxito y las fuentes de datos para medir esos indicadores. Esta función de control y evaluación es de importancia crítica para evaluar en cualquier momento su desempeño contra los resultados previstos. Usted tendrá que incorporar estas funciones en su presupuesto existente de control y evaluación; en muchos casos, quizás pueda combinar la evaluación de la incorporación de una perspectiva de género con sus actividades actuales de evaluación.

La "Matriz para Planificar la Incorporación de una Perspectiva de Género: Un Ejemplo Instructivo" de la página XX, ilustra una manera en que puede organizar su actividad de planificación de género.

Después de este ejemplo de una matriz completada, se presenta una versión en blanco de la misma matriz, en la página XX, para que la utilice en "Aplicaciones Prácticas". Allí se muestra una secuencia de planificación que puede guiarlo a usted y su personal para que anoten los resultados, obstáculos, estrategias, actividades para superar los obstáculos, indicadores sensibles al género que se utilizarán para el control y la evaluación, y las fuentes de datos. Esta matriz puede servir como base para planes de trabajo y cronogramas más detallados.

Cómo Aplicar, Controlar y Evaluar Sus Servicios Sensibles al Género

Ahora ya está listo para llevar a cabo su programa. Usted puede utilizar la matriz de planificación para poder mantener el rumbo al llevar a cabo y controlar con regularidad sus actividades, evaluando en un determinado momento su desempeño contra los resultados previstos e identificando los puntos de aprendizaje clave. Los indicadores le ayudarán a darle seguimiento con regularidad a su avance y a ajustar las actividades para reflejar los cambios en las circunstancias.

Usted y su personal podrán decidir reunirse informalmente a intervalos regulares para ver cómo va el programa y compartir experiencias. Estas revisiones periódicas contribuirán a evaluaciones más formales en la medida en que ocurra lo siguiente:

  • Se superan las limitaciones que impedían que las mujeres y los hombres utilizaran sus servicios.
  • Se atienden las necesidades de los hombres sobre información de sus propias preocupaciones de salud reproductiva y las de sus compañeras.
  • Se alienta a los hombres a asumir la responsabilidad de su comportamiento sexual y reproductivo.
  • Desaparece la resistencia proveniente de la comunidad o del interior del programa.
  • Existen mecanismos para asegurar que usted escuchará los puntos de vista tanto de las mujeres como de los hombres.

Si su programa logra los resultados deseados, usted puede celebrar sus éxitos y considerar seguir adelante hacia metas más ambiciosas relacionadas con el género. Si usted no logra todos los resultados que procuraba, quizá sea conveniente analizar el proceso de incorporación de una perspectiva de género y ver si se omitieron pasos o si sólo se llevaron a cabo parcialmente. Entonces, es posible que quiera ajustar las metas, los objetivos, las estrategias o las actividades según sea necesario.

Matriz para Planificar la Incorporación de una Perspectiva de Género: Un Ejemplo Instructivo

Resultados Deseados: Metas y Objetivos Relacionados con el Género Obstáculos Relacionados con el Género Que Impiden el Logro de los Objetivos y Resultados Estrategias y Actividades para Abordar los Obstáculos Indicadores para Medirel éxito Fuentes de Datos para Medir Indicadores
Meta a corto plazo: Aumento en los casos identificados y tratados de infecciones de transmisión sexual (ITS)
 
Meta a largo plazo: Reducción en la incidencia de VIH/SIDA entre los hombres y las mujeres
 
Objetivo: Aumentar el número de hombres y mujeres que vienen a la clínica para el tratamiento de las ITS
Los hombres son renuentes a ir a la clínica para servicios de ITS
 
Las mujeres no conocen los indicios y síntomas de las ITS
 
Aun después de recibir tratamiento, muchos hombres siguen teniendo relaciones sexuales sin protección
Desarrollar materiales educativos dirigidos a diferentes grupos: mujeres, hombres, poblaciones analfabetas y alfabetizadas, adolescentes sexualmente activos
 
Realizar actividades de visitas en donde los hombres se congregan: barberías, cantinas, paradas de camiones
 
Organizar una entrada y una sala de espera por separado para los hombres
 
Ampliar el horario de la clínica en ciertos días
 
Repartir condones extensamente y aconsejar a los hombres y las mujeres sobre su uso para prevenir ITS, VIH y SIDA
Aumentar el número de hombres diagnosticados y tratados, de (#) a (#) cada trimestre
 
Aumentar el número de mujeres diagnosticadas y tratadas de (#) a (#) cada trimestre
 
Uso más constante de condones por los hombres que han sido tratados en la clínica o que han tomado parte en las actividades de visitas a la comunidad
Registros de servicios
 
 
Entrevistas, grupos focales, diagnósticos rápidos locales

Matriz para Planificar la Incorporación de una Perspectiva de Género: Aplicaciones Prácticas

Resultados Deseados: Metas y Objetivos Relacionados con el Género Obstáculos Relacionados con el Género Que Impiden el Logro de los Objetivos y Resultados Estrategias y Actividades para Abordar los Obstáculos Indicadores para Medirel éxito Fuentes de Datos para Medir Indicadores

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

Cómo Sustentar Servicios con Perspectiva de Género

Ser sensible a los roles y responsabilidades de género es esencial al operar servicios participativos, enfocados en el cliente. Es esencial para un impacto duradero en el estado de salud de sus clientes.

Incluso si su programa ha adoptado una perspectiva de género y ésta ha sido incorporada en sus servicios, esto no quiere decir que los obstáculos simplemente desaparecerán. Es necesario que usted y su personal sigan estando alertas al entorno externo y a la cultura, la estructura y los sistemas internos que pueden apoyar o socavar sus esfuerzos. Cada vez que analice estrategias y actividades y desarrolle planes nuevos, es importante hacerse las mismas preguntas acerca de las diferencias en necesidades y posición de las mujeres y los hombres que lo encaminaron hacia una perspectiva sensible al género.

A medida que usted mejora sus habilidades en el diseño y la aplicación de servicios sensibles al género, puede esperar aumentar el compromiso de su programa con las cuestiones de género y la eficacia de sus servicios. Una vez que haya tenido algún éxito, puede compartir con otros sus resultados y las lecciones que ha aprendido, para que otras organizaciones de su país o de otros países puedan beneficiarse de su experiencia.

Los programas de salud reproductiva de todo el mundo pueden sentirse alentados por el éxito de la planificación familiar, siendo esto prueba de que las actitudes tradicionales hacia el género y la salud pueden cambiar con el tiempo. Los programas de salud reproductiva como el suyo pueden aprovechar el ímpetu para trabajar dentro de una perspectiva de género y lograr metas adicionales de equidad de género.

Soluciones Factibles—Perú

Trabajar con los Hombres hacia el Logro de las Metas de las Mujeres

A los hombres nunca se les ha pedido que colaboren para tomar decisiones responsables de planificación familiar tal como lo ha hecho en forma pionera el proyecto ReproSalud en el Perú. De hecho, los hombres fueron invitados por las propias mujeres para que lo hicieran. Esta innovadora iniciativa ha sido sumamente benéfica para las mujeres participantes y sus comunidades, siendo ReproSalud uno de los primeros proyectos sensibles al género a gran escala que aborde las barreras al mejoramiento de la salud reproductiva.

Antecedentes. ReproSalud es un ambicioso proyecto conjunto entre el Movimiento Manuela Ramos, una organización feminista no gubernamental peruana, y la Agencia de los Estados Unidos para el Internacional Desarrollo (USAID). (Manuela Ramos es un nombre genérico para "cualquier mujer".) A fines de la década de 1980, las "Manuelas" enunciaron sus metas para las mujeres difíciles de contactar en áreas rurales y periurbanas cuyas necesidades de salud reproductiva se encontraban fuera del alcance de los programas convencionales de salud reproductiva. A principios de la década de 1990, USAID desarrolló un proyecto de $25 millones y cinco años para mujeres de bajos ingresos y de áreas rurales, con el nuevo espíritu de la consigna de "género y desarrollo".

A partir de la retroalimentación obtenida a fines de la década de 1990, el proyecto ha logrado abordar las necesidades de la salud reproductiva en las comunidades objetivo. Un aspecto clave que ha aportado a su éxito ha sido su estrategia de lograr que las mujeres y los hombres trabajen juntos. ReproSalud logró desarrollar una estrategia de sabiduría a nivel básico porque las "Manuelas" escucharon y aprendieron de las mujeres a las que procuraban ayudar.

Enfoque. En el enfoque de ReproSalud, los grupos de mujeres identifican sus problemas de salud reproductiva y las cuestiones socioeconómicas conexas y determinan cómo abordarlos. Al principio, al diseñar sus primeras actividades, las mujeres querían lograr la participación de los hombres, porque sus esposos tenían curiosidad de sus actividades y las mujeres querían minimizar la oposición de los hombres. Su meta a largo plazo era moderar las actitudes y los comportamientos patriarcales que obstaculizaban las metas de salud reproductiva de las mujeres.

Los "Talleres de Trabajo de Género y Salud para los Hombres", organizados por ReproSalud, llevan a los hombres a una reflexión crítica sobre sus roles culturales. En una práctica introductoria llamada "El Cuerpo Masculino", se explora la relación entre conceptos de la masculinidad y sus consecuencias para el cuerpo y la salud. Los participantes consideran la relación entre ser hombre (jefe, trabajador y otros iconos masculinos) y los impactos físicos y emocionales que resultan (tales como soledad, estrés, enfermedades del corazón, abuso de alcohol y violencia doméstica). Ellos examinan la asociación entre ser mujeriego y las infecciones de transmisión sexual. Analizan lo que sus propias experiencias les han hecho, desde la perspectiva de sus actuales relaciones familiares como esposos y padres.

La meta es alentarlos a adoptar comportamientos responsables e impartir la evolución de sus valores orientados a la salud a otros hombres. El proceso de capacitación de los hombres para que eduquen a otros en sus propias comunidades se ha convertido en el secreto del éxito general de ReproSalud.

Resultados. Los hombres han mostrado entusiasmo por aprender acerca de la sexualidad, las formas en que utilizan (y abusan de) sus cuerpos y la salud reproductiva de ambos sexos. Los hombres han llevado las lecciones a casa, explorando formas de fomentar relaciones familiares armoniosas y educar a sus iguales sobre el valor de aceptar responsabilidades domésticas y reproductivas. Un resultado clave ha sido el mejoramiento de la comunicación entre marido y mujer. Como dijo una de las mujeres, "Mi esposo y yo habíamos hablado acerca de utilizar métodos anticonceptivos, pero él se oponía. Dijo que era malo para uno y que las mujeres podrían andar con otros hombres. Pero, después de la capacitación, él entendió y aceptó la planificación familiar".

En las palabras de la asesora de USAID, Barbara Feringa, "ReproSalud es prueba de que trabajar con los hombres, desde el punto de vista de la mujer, es un concepto sumamente poderoso que ofrece una enorme oportunidad a los programas de planificación familiar". Su éxito muestra que "el género se construye localmente y que, por lo tanto, las mujeres son mucho más capaces que los administradores de programas de determinar sus necesidades en cuanto al género".*

*El material para esta "Solución Factible" fue aportado por Barbara Feringa y Debbie Rogow (véase Referencias).

Referencias

Centro de Actividades de Desarrollo y Población (CEDPA). Gender Equity: Concepts and Tools for Development. Washington, DC: CEDPA, diciembre de 1996. Disponible en: http://www.cedpa.org.

Centro de Actividades de Desarrollo y Población (CEDPA). Gender and Development: The CEDPA Training Manual Series. Vol. III. Washington, DC: CEDPA, 1996. Disponible en: http://www.cedpa.org.

Drennan, Megan. "Reproductive Health: New Perspectives on Men's Participation." Population Reports, serie J, núm. 46. Baltimore: Facultad de Salud Pública de Johns Hopkins University, Programa de Información sobre Población, octubre de 1998. Disponible en: http://www.jhuccp.org/pr/j46edsum.stm.

Feringa, Barbara. "Two Years on the Ground: ReproSalud through Women's Eyes." Borrador de documento. Presentado al Equipo del Objetivo Estratégico Núm. 3 de USAID/Perú, abril de 1999.

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Otros Recursos

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Reproductive Health Outlook (RHO). Links: Gender and Sexual Health. [Listas y descripciones útiles en Internet sobre la salud sexual y el género en entornos de bajos recursos. Producido por PATH. Actualizado con regularidad.] Disponible en: http://www.rho.org/html/gsh_links.htm#Gender.

Vainio-Mattila, A. "Navigating Gender: A Framework and a Tool for Participatory Development." Helsinki: Ministerio de Relaciones Extranjeras, Departamento de Cooperación Internacional, 1999. Disponible en: http://nt1.ids.ac.uk/eldis/navgen.htm.

* El Grupo de Trabajo de Género Interagencias (IGWG) se estableció en 1997 como una red de organizaciones no gubernamentales y del Centro de Población, Salud y Nutrición (CPHN) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El IGWG promueve la equidad de género dentro de los programas de población y salud, en el contexto del desarrollo sostenible y los derechos humanos. Sus objetivos son:

  • establecer un foro sobre cuestiones de género en los programas de población, salud y nutrición, con un enfoque específico sobre cómo incorporar una perspectiva de género en estos programas. Para personal de USAID, agencias colaboradoras (AC) y otras partes interesadas.

  • intercambiar conocimientos y experiencias sobre el género y la salud reproductiva entre las agencias colaboradoras, las agencias para el desarrollo internacional y las oficinas de USAID.

  • desarrollar metodologías y herramientas operacionales que ayudarán al personal de los programas de población y salud en la planificación y la aplicación de la perspectiva de género.

  • analizar el marco estratégico de referencia y el plan del CPHN con una perspectiva de género y asesorar a los administradores sobre cómo integrar el género en el trabajo del CPHN.

  • servir de recurso sobre el género y la salud reproductiva para la Oficina de Población, de CPHN y las misiones de países.

Comentarios de los Revisores

Foro para discutir los conceptos y técnicas presentados en este número

Sobre la diferencia entre la participación del hombre y la sensibilidad de género...
No confundan las dos cosas, advierte un revisor: "La participación del hombre no es lo mismo que la sensibilidad de género... Puede pensarse en los programas que el uso de recursos para hacer contacto con los hombres automáticamente ayuda a las mujeres, cuando por supuesto, no es así. Sería demasiado fácil para los administradores (en particular los administradores masculinos) llegar a la conclusión de que el desvío de recursos de las mujeres a los hombres mejora el equilibrio de 'género' en sus programas."

Sobre los resultados de las prácticas de administración femenina en un programa latinoamericano...
Un director de programa dice, "Nuestro programa de participación comunitaria (con promotoras y promotores) ha facilitado el acceso a los servicios y el avance hacia la igualdad de género en nuestra organización. Nuestra organización es administrada por mujeres que creen en esas metas y trabajan para alcanzarlas, tanto para las mujeres como para los hombres. Ellas se esmeran por conciliar las cuestiones de género con los hombres a fin de evitar la confrontación y promover nuevas formas de relaciones para los individuos, las parejas, las familias y la comunidad."

Sobre la sensibilidad de género y la autorreflexión...
Una revisora expresa dudas acerca de los administradores masculinos: "Muchos de los administradores masculinos que utilizarán este número de Actualidad Gerencial son buenas personas, pero creo que, en la mayoría de ellos, perduran las actitudes patriarcales que pueden ofuscar el papel que tienen en el problema. Sugiero que este número incluya una sección sobre la autorreflexión, redactada con tacto y de manera estratégica para ayudar a esos administradores a identificar dónde son insensibles al género y perpetúan las actitudes y los comportamientos que un programa sensible al género debe descartar. A menos que cada administrador masculino reconozca sus propias actitudes y comportamientos insensibles al género, que ha adquirido a través del proceso natural de socialización al criarse en su cultura, no puede instituir los cambios necesarios a los que se refiere este número."

Sobre el análisis de las actitudes y prácticas dentro de los programas...
Otro promotor de la autorreflexión comenta que "el género se aplica tanto al personal como a los clientes. Para un enfoque gerencial, hay mucho más que puede y debe decirse acerca del nivel del personal... Es tan fácil para los administradores considerar las preocupaciones de los clientes sin mirar en su propia organización para detectar desequilibrios de poder entre los hombres y las mujeres... Por ejemplo, los objetivos para el entorno de trabajo deben incluir la eliminación de la discriminación y el sexismo; algunos de los indicadores que deben examinarse al respecto serían la distribución de sueldos por sexo y el porcentaje de cargos con responsabilidad presupuestaria que son ocupados por mujeres."

Sobre proporcionar los tipos de servicios apropiados a las madres solteras que trabajan...
Un revisor describe la interacción compleja de los impactos sociales y económicos: "Es evidente que la inequidad en el acceso a la capacitación y los empleos sigue siendo la cuestión de género más importante con relación a la prestación de servicios de salud en mi país. Las mujeres se embarazan sin tener una relación estable con los padres de sus hijos y muchas de estas mujeres son el principal sustento de sus hijos. Estas madres solteras son económicamente vulnerables, puesto que no han sido educadas ni capacitadas de manera apropiada. Los empleos a los que tienen acceso son limitados, con sueldo bajo y a menudo precarios. Por lo tanto, estas madres, en su mayoría jóvenes, pueden pasar por una serie de relaciones con hombres, obteniendo apoyo adicional temporal para su familia y en ocasiones dando a luz a más hijos. A menudo, las mujeres en tales papeles dependientes no pueden insistir en la anticoncepción y en las técnicas de sexo seguro, aunque sean conscientes de ellas."

 

Lista de Verificación para Administrar los Servicios de Salud Reproductiva con una Perspectiva de Género

  • Analice los motivos para una perspectiva de género en la administración de servicios de salud reproductiva.
  • Prepárese para mejorar la sensibilidad de género en su programa, analizando los conceptos y temas de género.
  • Incorpore una perspectiva de género en todo su programa, siguiendo estos pasos:
    • Introduzca la necesidad de sensibilidad al género y los conceptos de género.
    • Lleve a cabo un análisis de género, utilizando la "Hoja de Resumen para el Análisis de Género" (página XX) para anotar sus conclusiones sobre los obstáculos y los factores facilitantes.
    • Evalúe el estado de preparación del programa para la incorporación de una perspectiva de género, utilizando preguntas claves acerca de las características de la organización.
    • Determine los resultados relacionados con el género que desea obtener, estableciendo metas y objetivos para su programa.
    • Identifique estrategias, actividades y los indicadores de éxito, utilizando la "Matriz para Planificar la Incorporación de una Perspectiva de Género" (página XX).

  • Sustente la perspectiva de género en su programa, repasando las preguntas claves siempre que emprenda nuevos planes y actividades.
  • Comparta sus resultados y experiencia con otros programas que puedan beneficiarse de ellos.

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